miércoles, 18 de mayo de 2011

Los ojos Verdes

Fernando:  Una tarde... yo me creí juguete de un sueño; pero no, es verdad; le he hablado ya muchas veces; una tarde encontré sentada en mi puesto, vestida con unas ropas que llegaban hasta las aguas y flotaban sobre su haz, una mujer hermosa sobre toda ponderación. Sus pestañas brillaban como hilos de luz, y entre las pestañas volteaban inquietas unas pupilas que yo había visto..., sí, porque los ojos de aquella mujer eran los ojos que yo tenía clavados en la mente, unos ojos de un color imposible, unos ojos... Verdes.  

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