jueves, 9 de diciembre de 2010

Días sin sentido, convertidos en sueños; gracias a tí, mi vida es felíz.



Él puede ser la cara que no consigo olvidar. Un rastro de placer o remordimiento. Puede ser mi tesoro o el precio que tengo que pagar. Él puede ser la canción que canta el verano. Puede ser el frío que trae el otoño. Puede ser cien cosas diferentes. Puede ser la carencia o el banquete. Puede convertir cada día en cielo o en infierno. Él puede ser el espejo de mi sueño. Una sonrisa reflejada en un arroyo. Él quien siempre parece muy feliz dentro de un gentío. Sus ojos pueden ser tan privados y tan orgullosos... a nadie le permitió verlos cuando lloran. Él puede ser el amor que no puedo esperar que termine. Puede venir a mi desde las sombras del pasado que recordaré hasta el día que muera. Él puede ser la razón para sobrevivir. El por qué y el donde por lo que estoy vivo. A quien yo cuidaré a través de los muchos y ásperos años. Yo tomaré sus risas y sus lágrimas y con ellas haré todos mis recuerdos. Por donde el va yo tengo que estar. El significado de mi vida es él, él, él. 
Conocerte fué mi suerte, amarte es un placer.

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