
¿Para qué una vez más leer a Neruda? Si mi alma se resquebraja como la suya. ¿Para qué una vez más escuchar a Calamaro? Si la melancolía de su voz me sume en insípido desconsuelo. ¿Para qué una vez más recordarte? Si mi corazón salta de mi pecho por su amor incesante. Conscientemente no quiero saber de ti; Pero inconscientemente ruego por hacerlo. Saber que sientes. Saber que quieres. Saber que piensas, para así; poder sentir contigo, querer contigo, pensar contigo. Poder, aunque sea por un segundo, estar contigo. Una voz interior grita la necesidad de tu voz, pero la ahogo con inclementes razonamientos. Es una discusión épica entre Afrodita diosa del amor y Atenas diosa de la razón, y solamente el tiempo otorgara un ganador. Aunque suspiro solamente al imaginar que una sonrisa tuya destruiría todos los juicios lógicos que mi mente argumenta. Entonces ya podrás imaginar lo que pueden ocasionar aquellos recuerdos del niño amado. Recuerdos de mi niño amado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario